En Balears deberá cerrar entre el 20% y el 30% de las oficinas de bancos y cajas

Francisco Verdú, consejero delegado de Banca March, no oculta su satisfacción ante el hecho de que esta entidad haya sido la que ha obtenido la mejor ratio de solvencia de Europa en el test de estrés que se ha llevado a cabo recientemente. Pese a ello, asume las dificultades de la actual coyuntura económica y el proceso de adaptación a esta nueva realidad que el sector financiero va a tener que afrontar.
–Tras años de constante crecimiento, el sector financiero ha iniciado un proceso de cierre de oficinas. ¿Qué alcance va a tener?
–En Balears deberá cerrar entre un 20% y un 30% de las oficinas actualmente existentes, un porcentaje similar al del resto de España. Es verdad que las islas están más bancarizadas, pero es lógico si tenemos en cuenta que se trata de una comunidad rica. En cualquier caso, este proceso de cierres va a seguir y se va a reducir el número de entidades financieras. Muchas van a sufrir para devolver las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Pero las que salgan adelante lo harán más reforzadas y mejor preparadas. Lo que está sucediendo es bueno para el sector financiero y también para la economía, porque aunque los próximos años serán difíciles, vamos a contar con entidades más musculadas.
–Los empresarios de las islas se siguen quejando de que el grifo del crédito sigue sin abrirse.
–Hay muchas líneas de crédito abiertas en este momento, y que nadie olvide que los bancos vivimos de prestar dinero. Estamos encantados de invertir en proyectos con recorrido de futuro.
–¿Entonces la diferencia radica en que antes se concedían con una excesiva facilidad?
–Antes se disponía de toda la liquidez que se quería y en un marco de economía en crecimiento. Hoy hay una liquidez limitada y estamos en una crisis, lo que nos obliga a ser más selectivos en la elección de riesgos. Pero los proyectos viables siempre encontrarán financiación.
–Pese a que el endeudamiento actual es altísimo.
–Es cierto. Uno de los problemas más serios de la economía es el excesivo endeudamiento de todos: de las administraciones, de las empresas, de las familias, de las propias entidades... Parte del esfuerzo de ahorro lo vamos de tener que destinar a devolver capital, y eso va a atenuar el crecimiento económico.
–La morosidad sigue aumentando. ¿Hasta dónde?
–Yo creo que el grueso de la mora ya nos lo hemos tragado. Pero mientras la economía mantenga un ritmo de crecimiento plano y no se genere empleo, la morosidad va a seguir creciendo. ¿Cuánto nos queda aún por digerir? No se sabe.
–¿A quién se le puede dejar dinero en este momento?
–La industria hotelera esta bien capitalizada, y aunque está atravesando unas temporadas con menores resultados, tiene mucho potencial. Y también hay muchas pequeñas y medianas empresas de las islas que están atravesando bien la crisis. A Balears le va a costar tener crecimientos como antaño, si es que alguna vez los recupera, pero si la industria hotelera se sigue modernizando, podemos seguir siendo un destino turístico sólido, aunque caro. Pero contamos con la ventaja de una mejor sanidad o mayor seguridad ciudadana. En plena crisis, hemos sido el segundo banco de España que ha dado más créditos ICO para la reforma de establecimientos hoteleros.
–¿El crédito sigue cerrado para las nuevas promociones inmobiliarias en las islas?
–Es una temeridad poner en marcha nuevas promociones cuando tenemos en el mercado miles de viviendas sin vender y la demanda sigue tan tímida. Y ello a pesar de que el volumen de activos a digerir es más razonable en Balears que en el resto de España y saldremos antes de esta situación.
–El presidente de la patronal Caeb auguraba hace pocos días que la recuperación no se iniciará hasta 2012, y con carácter estable hasta 2014. ¿Esta crisis sigue teniendo mucho recorrido?
–La fecha de salida no la sabe nadie. Lo que yo preveo es un repunte suave y continuado, sin niveles de generación de empleo que vayan a ser potentes. La ocupación turística está mejorando, pero de la mano de las ofertas. Se está consiguiendo de este modo una tímida mejoría. Pero los precios van a tener que seguir siendo razonables en el futuro, y vamos a tener que saber ganarnos la vida con ellos.
–Con ese panorama, no parece que el desempleo se vaya a poder rebajar de forma sustanciar a corto plazo.
–Tenemos una parte muy importante de ese paro que procede del boom que se vivió en la construcción, lo que supone un problema muy importante, porque a este sector le va a costar mucho volver a generar puestos de trabajo. Una parte de estos desocupados son inmigrantes, y algunos están optando por volver a su país. Otra parte podrá reciclarse para realizar otra actividad. Pero ningún sector económico está en condiciones de absorber todo el desempleo que ha salido de la crisis inmobiliaria. Eso lo convierte en un problema estructural que va a precisar de muchos años para ser superado.
–Y en plena coyuntura negativa, a Banca March le conceden a mejor nota en solvencia. ¿Se ha notado ya en la entrada de fondos?
–Hemos notado una importante satisfacción entre nuestros clientes, que nos llaman para felicitarnos, y nosotros les queremos devolver nuestro agradecimiento. Un banco depende de la confianza de sus clientes. Los resultados del test de estrés son la confirmación de una línea de trabajo de muchos años. Somos un banco familiar, con las miras puestas en el medio y largo plazo, con una gestión prudente y que ha realizado un esfuerzo adicional de reinversión de beneficios en fondos propios. Hemos obtenido la mejor ratio de solvencia y eso es positivo en plena crisis, porque sí que estamos detectando una mayor accesibilidad por parte de quienes todavía no son clientes nuestros. No esperamos resultados al primer día, pero a la larga sí ganar cuota de mercado.
–Se argumenta que hay entidades que han tenido problemas por mantenerse fieles a sus clientes cuando éstos han comenzado a pasarlo mal...
–No se puede hacer banca si no se valora al cliente, y fidelizarlo es más necesario que nunca en estos momentos. Pero nuestro trabajo consiste en elegir bien el perfil de ese cliente al que nos debemos vincular y el nivel de riesgo que se quiere asumir. Cuando los márgenes con los que operamos son tan estrechos, no te puedes equivocar mucho. Banca March ha hecho los deberes durante los últimos años. La solvencia depende de la confianza de nuestra clientela, y nosotros nos hemos esforzado mucho para conseguir esa confianza.
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